Estrategias Nutricionales Cerdas Hiperprolíficas

Estrategias Nutricionales Cerdas Hiperprolíficas

Estrategias nutricionales para las cerdas hiperprolíficas: Levaduras vivas y Antioxidantes

Las cerdas hiperprolíficas requieren de estrategias nutricionales específicas, que garanticen su productividad y salud, así como el crecimiento y viabilidad de sus lechones. La suplementación de levaduras vivas y antioxidantes en su dieta permite optimizar la eficiencia de producción de estas cerdas y recientes investigaciones aportan nueva información acerca de sus beneficios.

En las últimas décadas, los avances genéticos en la industria por­cina han permitido aumentar la prolificidad de las cerdas, lo que se ha traducido en un mayor número de lechones nacidos y destetados por camada. Sin embargo, con el uso de las líneas maternas hiperprolíficas también han surgido nuevos desafíos, ya que esta mayor prolificidad tiene como inconveniente una mayor heterogeneidad de la camada, un menor peso de los lechones al parto y un incremento en el número de lechones nacidos muertos. Además, los cerdos más livianos al nacimiento tienen a menudo pesos de destete más ligeros, tasas de mortalidad más altas en lactación y tardan más días en comercializarse, debido a que su crecimiento post destete es menor.

Al mismo tiempo, las cerdas hiperprolíficas son más grandes, con el aumento concomitante en sus necesidades de mantenimiento, y magras, lo que unido a la mayor demanda nutricional derivada de tener que amamantar camadas más numerosas, incrementan el riesgo de una excesiva pérdida de peso, especialmente durante la lactancia temprana. Esto se debe a que, en este período, el consumo voluntario de las cerdas es insuficiente para compensar los altos requerimientos nutricionales asociados a la mayor producción de leche y, por ende, se ven obligadas a movilizar energía a partir de sus reservas corporales. Si bien la pérdida de grasa y peso corporal son procesos fisiológicos durante la lactancia, una pérdida excesiva de peso (> 10%) en este período tiene impactos a corto y largo plazo, dado que disminuye la fertilidad de las cerdas al extender el intervalo destete-celo, y afecta el tamaño y homogeneidad de la camada subsiguiente.

Por estos motivos, lograr un óptimo consumo durante la lactancia es crucial no sólo para limitar la pérdida de peso de la cerdas y evitar sus efectos adversos, sino que también para conseguir un alto peso de las camadas al destete. Esto último se debe a que la producción de leche se ve afectada positivamente por la ingesta de alimento durante la lactación (Strathe et al., 2017). De esta forma, según los resultados obtenidos en un estudio realizado por Strathe et al. (2015) que incluyó a 565 cerdas lactantes:

  • Incrementar el consumo diario de las cerdas en 1 kg, mejoró la ganancia diaria de peso de la camada en 340 g/día (Figura 1).
  • Aumentar la ingesta de alimento redujo el intervalo destete-estro e incrementó el número total de lechones nacidos en la siguiente camada.

Por lo tanto, la implementación de estrategias nutricionales orientadas a aumentar el consumo de las cerdas durante la lactación ofrece una oportunidad para optimizar la rentabilidad de los planteles porcinos. En este contexto, recientes investigaciones han demostrado que el aporte de levaduras vivas en la ración, como Saccharomyces cerevisiae var. boulardii, es una herramienta eficaz para incrementar la ingesta de alimento de las cerdas. Por ejemplo, en un ensayo que incluyó 60 cerdas que recibieron una dieta control o una dieta suplementada con 1 x 109 ufc/kg de alimento de S. cerevisiae boulardii CNCM I-1079 (Levucell SB, Lallemand Animal Nutrition) desde la 3ª semana previa al parto y durante la lactancia, se registró un aumento en el consumo promedio de alimentos de 7,4 a 8,5 kg/día en la lactancia. Esto se reflejó a su vez en el rendimiento de los lechones, ya que las camadas de las cerdas suplementadas con la levadura fueron más pesadas al destete (+7,1 kg en promedio), probablemente debido a que las cerdas produjeron más leche (Le Treut, 2006).

 

Más recientemente, Chevaux et al. (2015) realizaron un meta-análisis para evaluar el efecto de esta levadura en la ingesta de alimento de cerdas lactantes. Para ello, examinaron los resultados de 10 ensayos llevados a cabo en granjas comerciales de Europa y América del Norte (n = 1.111 cerdas) y compararon el consumo de alimentos de las cerdas que recibieron una dieta “control” versus las que consumieron una dieta con S. cerevisiae boulardii (Levucell SB) en dosis de 1,0 o 2,0 × 109 ufc/kg de alimento.

 

A partir de los datos obtenidos, los investigadores determinaron que el aporte de Levucell SB en la dieta aumentó la ingesta de alimento durante la lactancia en 0,260 kg/cerda/día (P<0,05; Figura 2), lo que se atribuiría a su capacidad para equilibrar la microbiota del tracto digestivo. Por estos motivos, concluyeron que el uso de S. cerevisiae boulardii es una herramienta valiosa para el manejo de las cerdas hiperprolíficas lactantes.

Por otra parte, incorporar esta levadura en el alimento de las cerdas en gestación también tiene otros beneficios. Di Giancamillo et al. (2007) detectaron que las cerdas que consumieron 2 x 106 ufc/g de alimento de S. cerevisiae boulardii (Levucell SB) desde el día 85 de preñez al parto tuvieron camadas más grandes y tendieron a tener más lechones nacidos vivos en comparación a las que recibieron una dieta control (Tabla 1). Estos resultados son muy interesantes, porque como es sabido, la alta prolificidad de las cerdas modernas tiene como desventaja un mayor número de lechones nacidos muertos.

Finalmente, también se ha comprobado que S. cerevisiae boulardii es capaz de influir sobre el contenido de inmunoglobulinas en el calostro y leche de las cerdas. Esto fue descrito por Guillou et al. (2012), quienes agruparon a 66 cerdas en 2 grupos según su dieta:

  • Control = programa de alimentación regular de la granja.
  • SB = dieta control + 5 × 1010 ufc/día de cerevisiae boulardii (Levucell SB), desde la 3ª semana antes de la fecha prevista de parto hasta el destete (día 21).

 

Como era de esperarse, la concentración de inmunoglobulinas en el calostro disminuyó a las 12 y 24 horas después del nacimiento del primer lechón en ambos grupos (P<0,001). Sin embargo, el aporte de Levucell SB incrementó las concentraciones de IgG e IgA en el calostro en 21% y 18% (Figura 3), respectivamente, mientras que, en la leche, la concentración de IgA también tendió a aumentar (Control vs. SB: 4,9 vs. 5,8 mg/mL, P<0,10). Los investigadores sugirieron que esta mejora en las concentraciones de las inmunoglobulinas estaría asociada con el cambio en la microbiota intestinal que ocurre cuando las cerdas consumen S. cerevisiae boulardii e indicaron que estos resultados respaldan los hallazgos de estudios previos, ya que se ha descrito un aumento en la concentración plasmática de IgG en los lechones cuando sus madres consumieron una dieta suplementada con levadura viva.

Un adecuado consumo de IgG permite que los lechones adquieran un apropiado nivel de inmunidad pasiva, en tanto que la IgA protege la superficie de la mucosa intestinal contra infecciones. Por lo tanto, en la práctica, estos resultados revelan que la levadura viva es capaz de reforzar la inmunidad materna que los lechones adquieren a través del calostro y la leche, con el potencial de prevenir enfermedades y mejorar su supervivencia previa al destete. Esto es de gran relevancia en las cerdas hiperprolíficas, que paren una mayor cantidad de lechones con un bajo peso al nacimiento, ya que se ha establecido que la mayoría de los lechones pequeños tienen una ingesta de calostro por debajo del umbral recomendado, y por lo tanto no obtienen una inmunidad adecuada. En consecuencia, las mayores concentraciones de inmunoglobulinas en el calostro obtenidas al aportar esta levadura podrían ayudar a estos lechones a alcanzar la inmunocompetencia, mejorando su rendimiento a largo plazo.

 

Por otro lado, también se ha demostrado que la suplementación de ciertos antioxidantes en la dieta de las cerdas hiperprolíficas tiene interesantes beneficios. Debido al rápido desarrollo fetal durante la preñez y al aumento en la demanda de leche por parte del mayor número de lechones, las cerdas hiperprolíficas están expuestas a altas demandas metabólicas durante la gestación y lactancia. Esto contribuye a la producción excesiva de radicales libres y, por ende, a la inducción de estrés oxidativo, lo que se asocia con algunos trastornos reproductivos, como la anovulación, el desarrollo embrionario anormal y la restricción del crecimiento fetal.

 

En este contexto, Barbé et al., (2019) comprobaron recientemente que el aporte de antioxidantes naturales durante el intervalo destete-celo mejora el desempeño reproductivo de las cerdas y la calidad de los lechones al nacimiento. En su estudio, 429 cerdas se asignaron a un grupo “Antioxidante”, el cual fue suplementado por 5 días consecutivos con una levadura enriquecida con selenio (0,24 mg Se/cerda/día; Alkosel, Lallemand Animal Nutrition) y superóxido dismutasa vegetal (520 UI SOD/cerda/día), o a un grupo “Control”. De esta forma, se pudo detectar que las cerdas que consumieron antioxidantes durante el intervalo destete-celo tuvieron un menor porcentaje de retorno al celo y mejores tasas de parto en el siguiente ciclo (Tabla 2). Además, el tamaño de sus camadas tendió a ser más grande, con una mayor cantidad de lechones nacidos vivos (Tabla 2) y menos lechones muertos para las cerdas de 3 a 6 partos (10,7 vs. 6,9; Figura 4).

En relación con estos resultados, ya se había determinado previamente que la suplementación de antioxidantes celulares durante el intervalo destete-celo es capaz de mejorar la madurez de los lechones y la homogeneidad de la camada al parto (Le Treut et al., 2013). En consecuencia, estas dos investigaciones sugieren claramente que incorporar antioxidantes en la dieta en el período que se extiende entre el destete y el celo es una buena estrategia nutricional en cerdas hiperprolíficas.

 

En resumen, la suplementación de Saccharomyces cerevisiae var. boulardii en la dieta de las cerdas hiperprolíficas incrementa la ingesta de alimento, lo cual es clave para lograr una mayor productividad de la camada sin comprometer el peso de la cerda y su rendimiento reproductivo. Además, esta levadura mejora el contenido de inmunoglobulinas en el calostro y leche, lo que afecta directamente la salud de los lechones y minimiza su mortalidad antes del destete. Finalmente, el aporte de antioxidantes durante el intervalo destete-celo mejora los parámetros reproductivos de las cerdas hiperprolíficas y a asegurar camadas más homogéneas y con un mayor número de lechones vivos viables.